
Discurso de cierre de Taller Santa Martha Acatitla
Ciclo 1
Por Margarita L. Camarena
Ciclo 1
Por Margarita L. Camarena
Este primer ciclo de taller en Santa Martha ha sido muy gratificante, muy revelador y sin duda muy emotivo.
La cárcel es un lugar en donde hay chicas quienes, aunque su historia de vida no ha sido la más afortunada, tienen un gran talento en busca de cauces que les permitan expresar aquello que sienten, piensan, temen, desean.
El taller de autobiografía pretende ser uno de estos espacios en los que en un ambiente de confianza y respeto, ellas puedan dar salida a sus sentimientos y a su potencial creativo, que se manifiesta en muchas formas; desde una carta, un poema, un diario o en la descripción de una foto imaginaria en la que aparecerían sus seres más queridos.
Agradezco a DEMAC y a la Doctora Amparo Espinosa Rugarcía la oportunidad de participar en este tan significativo proyecto y su confianza en mi persona y en mi trabajo.
Agradezco también a cada una de las chicas que me permitieron acompañarlas en la búsqueda de sus recuerdos, quienes en ocasiones nos han hecho reír, en otras nos han conmovido profundamente; pero sobre todo siempre, en todas y cada una de las clases nos han sorprendido con textos maravillosos, profundos y muy aleccionadores. Mi gratitud y mi respeto para todas las que participaron en este ciclo de taller quienes nos acompañaron y nos permitieron compartir un mismo camino.
Hoy quiero hacer un especial reconocimiento a las cuatro talentosas mujeres que terminaron el proyecto de escribir un libro que contara su historia, ellas quisieron dejar este testimonio para sus familias, para sus seres queridos y para lectores desconocidos a quienes quizá sus palabras sirvan de aliento en momentos igualmente difíciles a los que ellas vivieron. Ellas decidieron evitar que su historia se perdiera en el olvido y darle un alto significado a su paso por este lugar.
En primer lugar quiero presentar el texto de Lesly, quien siempre mostró un gran entusiasmo y un espíritu invencible; pues pese a los altibajos emocionales que le generaba el hecho de estar en proceso, escribió y compartió con nosotras muchos textos que nos llevaron a los lugares de su infancia, al encuentro de su más grande amor, a su familia y a sus proyectos futuros, en los que siempre tuvo puesta la mirada y que la ayudaron a sostenerse con valentía en este lugar. Afortunadamente hoy Lesly ya no está con nosotros porque se ha ido libre, pero nos ha dejado este escrito como testimonio de su experiencia en el taller:
Texto de Lesly
A mis hijos
Perdón por no ser la mejor mamá del mundo, pero traté de ser lo mejor que pude, no miren hacia atrás, sino siempre para enfrente, que nadie los haga bajar la mirada, si algún día les hablan de mi estancia en este lugar, ustedes saben que somos inocentes. No se dejen humillar por la gente, ni contesten con agravios, pues esa gente que juzga, suele ser la que tiene más cola que le pisen; no caigan en sus redes.
A mi gran amor: mi esposo
Quisiera darte las gracias por todos los momentos que hemos convivido buenos y malos y de los que salimos triunfantes y este momento es uno de esos en los que de igual manera podemos salir adelante pero quiero agradecerte el que siempre has estado conmigo apoyándome incondicionalmente, cuidando a mis hijos y dándonos todo lo que necesitamos, yo sé que no es fácil para ti solo, pero Dios te ayudará, sólo hay que confiar en Él.
Gracias a Dios después de haber pasado por tantas y tantas cosas, tenemos 25 años conviviendo, en los cuales tuvimos 4 hijos maravillosos de los que estoy muy orgullosa y nuestra nieta a la que adoro; tanto todo eso fue por el gran amor que te tengo y nunca me cansaré de decirte que te Amo, eres la persona más especial en mi vida.
Gracias por estar conmigo en las buenas y en las malas
Gracias por cuidar de mis hijos
Gracias por ser tan bueno
Gracias por querernos tanto
Gracias por los momentos maravillosos que hemos pasado
Gracias por ser tan especial para mí
Gracias por elegir estar conmigo compartiendo tu vida
Gracias por tenerme paciencia
Gracias por ser quien eres
Gracias por ser el hombre de mis sueños
Gracias por darme esperanzas y no perder la fe
Gracias por ser mi amigo y mi compañero
Gracias por quererme tanto
A continuación voy a presentarles a Cinthya, quien ha llenado de alegría el taller con su maravilloso sentido del humor que se vio reflejado en una escritura amena, ligera, “sin intenciones de dramatismo” como ella misma ha dicho; pero que no por eso es menos profunda e interesante. Creo que la historia que nos cuenta Cinthya puede ser de gran ayuda para alguna chica de reciente ingreso al penal, pues sin duda es una gran historia de superación y de búsqueda de resignificar el camino que han seguido sus pasos.
Texto de Cinthya Verónica Grande Rivera
Empezaré por agradecerles a todos su presencia en este día tan especial, ya que concluyo con este proyecto del cual me siento sumamente orgullosa.
Es un proyecto de toda mi vida, y aquí, en este lugar, se me dio la oportunidad de hacerlo. En él he puesto muchos sentimientos, recuerdos tanto tristes como alegres, y no se diga de las lágrimas; he puesto el corazón, que está lleno de amor para mis seres queridos.
Hay muchas veces en que decimos que nos gustaría escribir un libro, y que mejor si fuera una autobiografía; pero no nos atrevemos. Hoy puedo asegurarles que escribir algo así no es fácil, pero es una experiencia que llena de satisfacción, a pesar de que mueve muchos sentimientos; pero al final vale la pena, pues permite que nos liberemos de cosas del pasado que seguimos arrastrando hacia el futuro.
Ha sido una experiencia a la que todos deberíamos atrevernos, por más triste, cruel, sola, amarga, pobre, apagada, gris, común y corriente que parezca la vida. ¡Inténtalo! y deja esa huella importante que te hará sentir que todo lo vivido ha servido de algo para ti y tal vez para alguien más.
A continuación quiero presentarles parte de mi autobiografía:
Mis grandes Regalos
La cárcel es un lugar en donde hay chicas quienes, aunque su historia de vida no ha sido la más afortunada, tienen un gran talento en busca de cauces que les permitan expresar aquello que sienten, piensan, temen, desean.
El taller de autobiografía pretende ser uno de estos espacios en los que en un ambiente de confianza y respeto, ellas puedan dar salida a sus sentimientos y a su potencial creativo, que se manifiesta en muchas formas; desde una carta, un poema, un diario o en la descripción de una foto imaginaria en la que aparecerían sus seres más queridos.
Agradezco a DEMAC y a la Doctora Amparo Espinosa Rugarcía la oportunidad de participar en este tan significativo proyecto y su confianza en mi persona y en mi trabajo.
Agradezco también a cada una de las chicas que me permitieron acompañarlas en la búsqueda de sus recuerdos, quienes en ocasiones nos han hecho reír, en otras nos han conmovido profundamente; pero sobre todo siempre, en todas y cada una de las clases nos han sorprendido con textos maravillosos, profundos y muy aleccionadores. Mi gratitud y mi respeto para todas las que participaron en este ciclo de taller quienes nos acompañaron y nos permitieron compartir un mismo camino.
Hoy quiero hacer un especial reconocimiento a las cuatro talentosas mujeres que terminaron el proyecto de escribir un libro que contara su historia, ellas quisieron dejar este testimonio para sus familias, para sus seres queridos y para lectores desconocidos a quienes quizá sus palabras sirvan de aliento en momentos igualmente difíciles a los que ellas vivieron. Ellas decidieron evitar que su historia se perdiera en el olvido y darle un alto significado a su paso por este lugar.
En primer lugar quiero presentar el texto de Lesly, quien siempre mostró un gran entusiasmo y un espíritu invencible; pues pese a los altibajos emocionales que le generaba el hecho de estar en proceso, escribió y compartió con nosotras muchos textos que nos llevaron a los lugares de su infancia, al encuentro de su más grande amor, a su familia y a sus proyectos futuros, en los que siempre tuvo puesta la mirada y que la ayudaron a sostenerse con valentía en este lugar. Afortunadamente hoy Lesly ya no está con nosotros porque se ha ido libre, pero nos ha dejado este escrito como testimonio de su experiencia en el taller:
Texto de Lesly
A mis hijos
Perdón por no ser la mejor mamá del mundo, pero traté de ser lo mejor que pude, no miren hacia atrás, sino siempre para enfrente, que nadie los haga bajar la mirada, si algún día les hablan de mi estancia en este lugar, ustedes saben que somos inocentes. No se dejen humillar por la gente, ni contesten con agravios, pues esa gente que juzga, suele ser la que tiene más cola que le pisen; no caigan en sus redes.
A mi gran amor: mi esposo
Quisiera darte las gracias por todos los momentos que hemos convivido buenos y malos y de los que salimos triunfantes y este momento es uno de esos en los que de igual manera podemos salir adelante pero quiero agradecerte el que siempre has estado conmigo apoyándome incondicionalmente, cuidando a mis hijos y dándonos todo lo que necesitamos, yo sé que no es fácil para ti solo, pero Dios te ayudará, sólo hay que confiar en Él.
Gracias a Dios después de haber pasado por tantas y tantas cosas, tenemos 25 años conviviendo, en los cuales tuvimos 4 hijos maravillosos de los que estoy muy orgullosa y nuestra nieta a la que adoro; tanto todo eso fue por el gran amor que te tengo y nunca me cansaré de decirte que te Amo, eres la persona más especial en mi vida.
Gracias por estar conmigo en las buenas y en las malas
Gracias por cuidar de mis hijos
Gracias por ser tan bueno
Gracias por querernos tanto
Gracias por los momentos maravillosos que hemos pasado
Gracias por ser tan especial para mí
Gracias por elegir estar conmigo compartiendo tu vida
Gracias por tenerme paciencia
Gracias por ser quien eres
Gracias por ser el hombre de mis sueños
Gracias por darme esperanzas y no perder la fe
Gracias por ser mi amigo y mi compañero
Gracias por quererme tanto
A continuación voy a presentarles a Cinthya, quien ha llenado de alegría el taller con su maravilloso sentido del humor que se vio reflejado en una escritura amena, ligera, “sin intenciones de dramatismo” como ella misma ha dicho; pero que no por eso es menos profunda e interesante. Creo que la historia que nos cuenta Cinthya puede ser de gran ayuda para alguna chica de reciente ingreso al penal, pues sin duda es una gran historia de superación y de búsqueda de resignificar el camino que han seguido sus pasos.
Texto de Cinthya Verónica Grande Rivera
Empezaré por agradecerles a todos su presencia en este día tan especial, ya que concluyo con este proyecto del cual me siento sumamente orgullosa.
Es un proyecto de toda mi vida, y aquí, en este lugar, se me dio la oportunidad de hacerlo. En él he puesto muchos sentimientos, recuerdos tanto tristes como alegres, y no se diga de las lágrimas; he puesto el corazón, que está lleno de amor para mis seres queridos.
Hay muchas veces en que decimos que nos gustaría escribir un libro, y que mejor si fuera una autobiografía; pero no nos atrevemos. Hoy puedo asegurarles que escribir algo así no es fácil, pero es una experiencia que llena de satisfacción, a pesar de que mueve muchos sentimientos; pero al final vale la pena, pues permite que nos liberemos de cosas del pasado que seguimos arrastrando hacia el futuro.
Ha sido una experiencia a la que todos deberíamos atrevernos, por más triste, cruel, sola, amarga, pobre, apagada, gris, común y corriente que parezca la vida. ¡Inténtalo! y deja esa huella importante que te hará sentir que todo lo vivido ha servido de algo para ti y tal vez para alguien más.
A continuación quiero presentarles parte de mi autobiografía:
Mis grandes Regalos
Por mucho tiempo disfruté de ser la hija única, para ser exacta por doce años, y un 15 de julio nació mi linda hermana Mitzahaja, creo que yo la deseaba tanto como mis padres, me sentí muy feliz, era una niña hermosa y lo sigue siendo hasta ahora. Aunque ya no es una niña, para mí siempre será mi hermanita. De pequeña era tan enfermiza y nos metía cada susto que mi papá decidió operarse para no tener más hijos. Nunca olvidaré cuando me dijo “con mis dos hijas tengo y soy muy feliz con ellas”, así que por ese motivo solo somos nosotras dos.
La relación con mi madre ha sido muy difícil, no sé, pero creo que tenemos caracteres tan iguales que chocamos; aunque nunca nos hemos visto como las grandes amigas, la amo mucho; es una mujer a la que admiro, es muy valiente, luchona, es demasiado sensible, muy noble, sólo que a veces se reprime mucho en sus sentimientos y no es muy expresiva.
Como la vida sigue, crecí y la rebeldía creció conmigo, cada vez era más difícil, Siempre pensé que mis padres me tenían en una “caja de cristal” me sobreprotegieron tanto, que cuando pude salir de la caja, me perdí y no pudieron volver a encerrarme, me rehusaba a que me cuidaran, a que me protegieran, a que se preocuparan por m{i, me gustó tanto la libertad (lo que yo creí que era la libertad) hasta que sin darme cuenta se volvió libertinaje, (como siempre me lo dijo mi padre).
Como era de esperarse, pasó lo que mi padre predijo a lo que yo siempre le contestaba: “A mí no me va a pasar”
Cuando cumplí 19 años, Dios me mandó a alguien. Un gran regalo, mi amado hijo Osmar, la persona que sería lo más importante en mi vida, alguien que dependería de mis cuidados, de toda mi atención, alguien por quien tendría que ver, a quien tendría que cuidar y guiar; la responsabilidad más grande y lo mejor que Dios me daba.
Sólo que no estaba preparada para este gran regalo, y no supe cómo valorarlo; todo lo que debía hacer era amarlo más que a mi vida, y lo entendí, pero mucho tiempo después, después de que fallé tantas y tantas veces, que perdí la cuenta. Era tanto mi egoísmo, y lo peor es que no me daba cuenta de todo lo que iba dejando pasar de largo, de todo lo que perdía día tras día de lo maravilloso de ser la madre de Osmar, de todo lo que nunca volverá.
Enseguida voy presentarles el texto de Rocío, una chica que pasó en este lugar su proceso y que afortunadamente también se ha ido libre, ella escribió siempre con las emociones a flor de piel, pero demostrando una gran valentía para atreverse a contar su historia y dejar así un testimonio para sus dos grandes amores, sus hijos, a quienes ella decidió dedicarles este emotivo trabajo de escritura.
Texto de Rocío
Carta a mi causa, mi hermano
Sé que de todo lo que hemos pasado cada uno en su encierro, hemos aprendido cada día algo bueno y malo. Espero que le eches muchas ganas y que Dios te de la fortaleza para soportar lo que nos falta.
No tengo palabras para decirte lo mucho que te quiero y que le doy gracias a Dios de que esto está terminando. Tenemos que demostrarles a las personas que quisieron hacernos daño que somos una familia unida a pesar de nuestras distancias.
Siempre estaremos juntos, con los seres más importantes en nuestras vidas, nuestros padres, que valen mucho. Le doy gracias a Dios y los amo.
Carta a mi hijo
Hola hijo, ¿cómo estás?, espero que bien. ¿Sabes mi amor? Espero que estés cuidando bien a tu hermanita, saben bien que son mis reyes. Tú hijo, eres mi rey y tu hermana, mi reina. Quiero que sepas que a diario pido a Dios por ustedes, que son mis tesoros y mi razón de vivir. Hay que echarle más ganas cada día.
Mira mi amor, quiero que te portes bien y que le eches muchas ganas todos los días, ya sé que eres muy fuerte y acuérdate de que los tres somos una familia y que no porque estemos lejos nos vamos a dejar de querer. Mira, hoy y siempre los tengo en mi corazón.
Sé que esta separación es muy dura, pero a pesar de la lejanía no los dejo de pensar, ustedes dos son lo más importante. Estos días son muy tristes en mi soledad, en lo duro que es estar lejos de ustedes, pero espero en Dios que pronto estemos juntos, que las calumnias y el egoísmo de las personas que están cerca de ustedes, no nos separen.
Carta a mi hija
Hola hija, mi reina, ¿cómo estás mi pequeña?, quiero que sepas que te quiero mucho, que te amo y que tu hermano y tú son lo más importante, que este tiempo alejada de ustedes me he sentido muy triste y que lo que más quiero es que estén bien y que estemos juntos los tres porque somos una familia.
Arrepentimiento
Puede ser que haya algo en tu pasado que te gustaría cambiar
corregir errores cometidos
y pedir disculpas a las personas ofendidas.
Quizá deseas rehacer ciertas cosas, pero no puedes
no puedes cambiar el pasado
pero Dios sí te puede cambiar
cada uno de tus pecados pasados puede ser eliminado
si estás verdaderamente arrepentido.
Pidamos a Dios que nos perdone
invitemos a Jesús a que entre a nuestro corazón
no sólo que nos limpie del pecado
y que nos ayude a permanecer limpios
hoy, mañana
y para siempre
Por último quiero presentarles a alguien quien trabajó durante todo el ciclo del taller con la precisión y la dedicación de una verdadera talladora de palabras. Como si se tratara de un enorme tapiz, ella bordó a detalle cada una de las partes que componen su historia, que cuenta el trayecto que ha seguido su propia alma, la de Lolis, quien pasó por difíciles y dolorosos senderos para encontrar después la luz y un camino en el que su gran espíritu es el protagonista. Esta historia es un valioso ejemplo de cómo una persona con talento y corazón puede no sólo sobrevivir en un lugar como éste, sino crecer, fortalecerse, volverse un gigante.
Texto de Lolis
Hola, soy María Dolores Martínez Santiago, es un placer estar aquí compartiendo con ustedes el final de un proyecto que nos llevó seis meses de arduo trabajo, en los que se dio una mezcla muy variada de sentimientos y emociones no sólo propios, sino también compartidos con todas las involucradas en el taller de autobiografía.
Todos tenemos la necesidad de expresarnos y de comunicarnos, todos tenemos algo que decir; las palabras tienen poder, provocan sentimientos y esto que pensábamos que sería fácil se torna muy complicado en ocasiones.
En la vida nos enfrentamos a muchas situaciones difíciles, incluso peligrosas; pero por lo general nos vence más nuestro temor que el problema en sí, la mayoría de esas situaciones requieren un valor que está dentro de nosotros; pero más que para saltar grandes alturas sin ninguna finalidad, se requiere valor para pedir perdón, para luchar por un ideal, para enfrentar el dolor, para vivir un encierro y por supuesto, se requiere mucho valor para confiar algo personal.
Hablar sobre la vida de una misma no es fácil, aunque debiera ser algo esencial hacerlo; pero nos da miedo no ser aceptadas, no cubrir las expectativas de las personas que nos rodean y de los seres que amamos; por eso dejamos de intentar muchas cosas como exponer nuestras ideas, compartir sentimientos o externar pensamientos; por lo tanto a veces no nos atrevemos a decir una verdad, a reconocer una falta, a declarar un amor, a derramar una lágrima y vamos por la vida guardándonos muchas cosas, muchos sentimientos; mientras leemos u oímos historias de nuestros héroes, de nuestra nación, de personajes famosos; pero existe una también muy importante y digna de ser contada y escrita, claro está, y esa es la historia de cada uno de nosotros: “Mi propia historia”.
El haber escrito me ha dado la respuesta a muchas interrogantes en mi vida, me ha ayudado a descubrir mi fuerza interior, le ha dado un sentido a mi estadía en este lugar y a reconocer mi postura como mujer recluida en Santa Martha Acatitla, y es que como mujeres tenemos mucho que decir y que dar.
No es un honor estar en la cárcel, pero por las circunstancias que sean, aquí estamos, compartiendo este espacio y tiempo, y no importa si somos culpables o inocentes, ricas o pobres, jóvenes o adultas, de azul o de beige, lo que sí es importante y además es un privilegio para mí, es el hecho de estar rodeada de tantas mujeres inteligentes, talentosas, nobles y sobretodo muy muy valientes, que han sabido salir adelante en estas circunstancias de encierro, de soledad, de dolor y en ocasiones hasta de abandono; pero que no se dejan vencer por el desaliento, que crecen día a día, que no dejan de alimentar sus sueños y esperanzas de que en algún momento exista un recurso de libertad, manteniendo el corazón, el alma y el espíritu abiertos para un milagro.
Gracias por acompañarme en este momento tan especial para mí, mujeres de Santa Martha, gracias por confiar en mí, mujeres de DEMAC, gracias a las autoridades por las facilidades otorgadas para llevar a cabo este taller.
Gracias por ser mi guía maestra Maggie, gracias a mis compañeras del taller.
Pero hoy quiero darle las gracias sobre todo a mi familia, gracias por todo este tiempo que han estado conmigo, por todo su apoyo, por todo su amor y dedicación; eso es lo que más me ha fortalecido en este lugar, aligerando un poco este pesado encierro. Ustedes son la razón de mi existir, son el sol que ha dado calor a mi vida, son la luz que ha iluminado mis noches de espera, son la alegría de mi corazón, son ese espacio que llena completamente el vacío de mi vida, son ese remanso de paz en mis momentos de angustia y temor. Jessy, Carlos, Conrado, Josefina; gracias por aceptar que sea yo un poco de su prisión, gracias, porque ustedes son mi verdadera libertad.
Ahora quiero compartirles un fragmento de mi historia:
Las rosas de mayo
Ya estaba separada del padre de mis hijos y vivíamos los tres solos. Jessy tenía 10 años la llevé temprano a la escuela, era 10 de mayo yo estaba emocionada con el festival que habían preparado los niños y los maestros para nosotras. En fin que todo acabó yo busqué a Jessy para irnos a la casa o para saber si tal vez le gustaría pasear conmigo un rato y comer algo en la calle, lo importante era estar juntas ya que Gibran esa semana la pasaría con su papá. Al fin encontré a Jessy acompañada de su amigo Antonio y la mamá de éste, pero cuando mi hija me vio muy tranquila me dijo: — Bye mamá te veo al rato, me voy con Toño y su mamá, vamos a su casa me invitaron a comer.
No pude decir nada sólo atiné a sonreír un poco, todos mis planes se vivieron abajo.
Regresé sola a casa, la sentí tan vacía, día de las madres Gibran con su papá y Jessy prefirió irse con su amigo, era apenas medio día me puse a guisar algo rico, de todos modos me la pasaría bien; sin darme cuenta dieron las 3 de la tarde y de pronto en el umbral de la puerta Jessy parada muy sonriente me dijo: — ¿Qué creíste que te iba a dejar sola en tu día? pues no… pero como no me alcanzaba para tus regalos fui a trabajar a la papelería de la mamá de Toño y me pagó tan bien que mira, me alcanzó para todo.
Diciendo esto camino hacia a mí con una caja de chocolates, una figura de cerámica y una tarjeta, en cuanto tome los obsequios ella regresó a la puerta y tomo un ramo de rosas que yo no había visto y también me lo dio. Ese detalle me rompió el corazón, era su primer trabajo (sólo una semana) su primer sueldo, y lo hizo por mí, para comprarme algo y hasta rosas que son tan caras en esa fecha.
Las lágrimas corrían por mis mejillas, pero por muy poco tiempo pues mi niña amenazó con quitarme todo si seguía llorando. Como a las 4 de la tarde llegó Gibran y nos pasamos una tarde inolvidable. Los días pasaron y las rosas poco a poco se fueron marchitando, pero los dos botones nunca se abrieron y se secaron sin perder su color rosa, así que decidí guardarlos en una cajita de madera que Gibran me había fabricado.
Los años pasaron y cuando Jessy tenía ya 14 años un día saco la cajita del closet la abrió y me pregunto muy curiosa por qué guardaba esas flores secas. Le recordé lo que había pasado tiempo atrás sonrió y me dijo:
- Para que las guardas, si sigues así consigue una caja más grande por que te faltan miles de flores por recibir.
A lo largo de mi vida he tenido la fortuna de recibir muchas flores de diferentes tipos y colores, no dudo que me las han obsequiado con mucho cariño o amor, pero como las primeras que me dio mi hija, no lo creo; así como el amor de una mamá es inmenso e invaluable, imagínate de un hijo con toda su inocencia, su ternura y su amor incondicional.
Mi mamá y Gibran nunca me han regalado flores, así que las consentidas siguen siendo las de Jessy. Espero que al salir de aquí, todavía encuentre mi cajita de ternura, con sus dos botones de amor.