
Sería una galantería de mi parte decirte que te extraño, porque en realidad no es así; lo que extraño son los brazos, las palabras que me animan, la voz a medio tono, un correo electrónico que me haga canturrear todo el día; no sé si tuyo o de cualquiera que le apueste a amarme en lo que empiezan los días de lluvia. Extraño mi corazón brincando al ritmo en que llegan los mensajes al celular, extraño esperarte, extraño extrañarte...
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