Hay días como hoy, en que me siento la más gorda del mundo y en que me pregunto ¿cómo le hice pa hacer todo tan mal? Sí, hay días en que no soy una chica moderna de la línea "Bucay, Depak Choopra, Mariano Osorio...", hay días en que no me consuelan los montones de power points que me envían con frases en las que sentimientos humanos como el dolor, la desazón, o el fracaso, simplemente no existen y todo se disuelve en diamantinas mariposas de tonos pastel que nos inventan un mundo en el que todo es simple, alentador y lindo.Agradezco desde luego ese lindo power point donde juran que sonreiré al final y en lugar de verme obligada a reenviar el mismo correo en los próximos 5 segundos a todos mis contactos antes de que una maldición pese sobre mi cabeza, me encuentro con un clan de hermosísimos chicos desnudos fotografiados a la orilla del mar, eso si fue muy ameno...
Hay días como hoy en que no me es fácil aceptar que nunca encontré a mi "alma gemela", que de hecho mis relaciones de pareja son un desastre que nunca recomendaría a alguien más.
No recuerdo cómo fue que encontré a alguien con quien me sentía muy bien y quien luego se volvió un agresor del cual cuidarme, no recuerdo cómo pasó que decidí ser valiente y abrirme por ridículo que me pareciera a mis 40 (y vaya que sí me parecía ridículo) y me vió la cara de pen... samientos cortos, cual si fuera yo una boba de 15 años y encima él se fue creyendo que es un gran tipo de valores humanos inmejorables; tampoco sé cómo pensé que el mujeriego mayor podría ser un buen confidente, no entiendo por qué voy y abro las lápidas del cementerio de mi corazón y me pongo a interactuar con mis difuntitos como en un gran halloween.
Me acuerdo sí, llegar en el auto con los niños atrás al Block Buster para bajar a escoger la película que veríamos en cuanto los bebos se durmieran, recuerdo esa sensación de tranquilidad, de acogida, de estar en mi lugar; ¿y luego? ¿cómo eso se convirtió en un divorcio?...
Recuerdo los planes, dormir en otros brazos, crear una casa, un espacio, inventar una vida ¿entonces por qué ahora duermo en un catre prestado, sola y en medio de una oficina?
Hay días como hoy en que no hay pizza suficiente en el mundo para llenarme; tardes como esta en que después de un chocolate y un chicle y un helado y un capuccino y unos duraznos en almíbar sigo sintiendo que necesito algo dulce.
Hoy soy la más gorda del mundo y lo digo abiertamente y me enoja muchísimo que cuando me aviento a decirlo no falta quien me corrija, como si se puedieran corregir los sentimientos; no falta quien me ponga en mi lugar e intente inyectarme una dosis de optimismo como un antídoto. Al parecer está mal, está muy muy mal sentir lo que siento.
HOY
soy la más gorda del mundo, sí señor!!!!
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