
Este asunto de la gripe cochina o de la puerquina influencia o como queramos llamarle, nos ha tenido a todos algo aburridos, preocupados y sin duda alguna... muy creativos.
He recibido todo tipo de correos en los que la constante es que nadie cree que exista tal epidemia, al menos no como epidemia y en todo caso se considera que se trata tan sólo de una enfermedad bastante controlable.
Todos sospechamos que se está cocinado algo mucho más trascendente que una porcina infección, aunque "cochino" el asunto, sí debe ser. Las sospechas que hasta ahora he recabado son:
- Es una guerra bacterólógica que sembraron los narcos en los cadáveres de sus ejecuciones
- Los narcos nos enfermaron porque su nuevo negocio es fabricar vacunas
- Es un plan imperialista pa acabar con la plebe
- México le prometió a Obama ora que vino, disminuir su población pa que ya no haya tanto migrante
- Para reactivar la economía mundial
- Porque la familia de Calderón fue amenazada por el narco
- Es un experimento marciano
¿Cuál te late más? La verdad nunca la sabremos, al menos se va a la cola de las verdades por saber como ¿quién mató a Colosio?, si estaríamos mejor con el Peje, ya en serio ¿por qué se cayó el avión de Mouriño?, etc.
Por supuesto que si nos ponemos positivos y en estos días de asueto obligado leemos mucho a Osho, a Jorge Bucay y a Paolo Cohelo, pues podemos disfrutar de nuestras familias, descansar un poco, ordenar la casa, ver películas y olvidarnos del ritmo frenético de esta ciudad que es como la carrera del Sombrerero Loco.
Lo que tememos es la hora del regreso, ¿qué cloaca se irá a destapar?
Mientras tanto mi asueto porcino debe sobreponerse a los embates de los comerciales del IFE en los que un par de jóvenes critican a las generaciones anteriores que no votan, una niña cocina un perredista pastel con pésima dicción y nula gracia, la Liga de la Justicia encabezada por Ortega, está dispuesta a luchar contra sus enemigos acérrimos como el precio de las tortillas y el jitomate... en fin, y como dicen en los anuncios "piénsale"; pero yo por más que le pienso, ora sí no sé por quién votar.
¿Qué me sugieren?
Yo no dejo de pensar que mi voto pagará el sustancioso sueldo de un diputado al que ni conozco sea cual sea el color de su camiseta, sea a quien sea que yo de mi voto, cuando me enferme y acuda a una clínica del IMSS me van a recetar paracetamol y lavado de manos; mis hijos seguirán acudiendo a una escuela en la que las maestras no están dispuestas a trabajar y ni siquiera a garantizar la seguridad física de los niños.
Vote yo por quien vote, nadie va a disminuir mi tasa fiscal; los trabajadores independientes ni siquiera figuramos el dichoso Día del Trabajo, aunque somos quienes generamos el dinero (junto con los empresarios) pues debemos hacer que alguien confíe en nuestros servicios para que el dinero se mueva. Carecemos de prestaciones, salario, horario de trabajo, seguridad social y hasta de consideración, pues muchas veces el cliente olvida las condiciones extremas en que debemos realizar nuestra labor (y de cuántas broncas lo sacamos) y hasta se llega a creer que se nos "hace un favor" pasándonos trabajo, como si fueramos una especie de "empleado menor" y no un "prestador de servicios profesionales", rubro bajo el cual debemos registrarnos en Hacienda.
Quién sabe hasta dónde llegue la influencia de los puercos, pero es un hecho que alguien quiere pagar sus sueños y hasta los de sus hijos, amantes y nietos con nuestro voto.
¡Pongámonos positivos! Leamos a Bucay y olvidemos a los pensadores y escritores mexicanos porque son muy enredados y no se digieren bien, al fin la tendencia hoy en día es "hacer decretos" y tener buena actitud for ever.
"Nos va a ir bien, nos va a ir bien, nos va a ir bien"
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